Deja aquí tu aportación a modo de comentario: un relato, unas risas, unos “estos estan locos”, o “son unos putos freaks”.

Los que merezcan la pena serán publicados en la página principal.

9 Respuestas a “Tus Relatos”


  1. 2 joey Noviembre 3, 2007 a las 4:37 pm

    ABRAXAS: UN ARREBATO ESPIRITUAL.

    Aquella noche el señor Godofredo Guayaquil soñó tantas vidas que nunca será capaz de explicarlo. Mientras su castigado cuerpo yacía pesado y casi inerte en su cama, su mente, su alma era otra. Escapar de su individualidad, ser otro, ser, de hecho, otros, fue algo que Godofredo aprendió a concebir como un hecho real de su vida. La envidia no tenía lugar en su sueño, pues, cómo envidiarse uno mismo, cuando uno es Todo. Fue sumamente placentero aprehender la vida de una campesina del Languedoc francés.
    La luz artificial de los pequeños infrarrojos comenzó a expandirse. Godofredo captaba una impresión colorada bañando todo su entorno de estanterías y cristales. La visión, ese sentido tan influyente en nuestras vidas, murió. La oscuridad resultó ser una luz infinita, brillante, blanca, azul, rosa, de todos los colores. Negra incluso. Los contornos de la impresión lumínica eran claros por primera vez, sólo eran construcciones de prejuicios sensoriales humanos, tan fáciles de superar como era saber que tales contornos no existían. Godofredo, sorprendido de no estar muerto todavía, sintió un amor que penetró todo su cuerpo físico. La vida, la vida entera, cada ser viviente que ha sido, es y será, inundó su conciencia. Cada instante de vida fue suyo por un instante.
    Aquella noche fue eterna, seguramente fue eterna. Cómo podría de otra forma comprenderse. El tiempo manifiesta su existencia destruyendo seres temporales. Los crea, los transforma, los hace desaparecer. Depende, en fin, de seres condenados a la desaparición. Existirán infinitos seres condenados a la desaparición o bien el tiempo estará condenado a desaparecer cuando desaparezca el último de los seres desaparecibles. Godofredo no lo supo, pero oyó al tiempo quejarse de dolor de riñones.
    Amanecía cuando ese loco de Godofredo habló con un tornillo que había tratado de aprehender, con su tornillil forma de juzgar, el transatlántico del que formaba parte. Godofredo se levantó de la cama y encendió un cigarro mientras miraba por la ventana. Era de nuevo un jodido tornillo.

    Por Joey Bronson.

  2. 3 creadycam Noviembre 4, 2007 a las 4:51 pm

    Esos fans aferrimos de la Generación Bocapocista, con la que tengo el grato honor de participar, se animen a escribir aqui en prosa. Considerad este lugar como una subdelegación que llamaremos Generación bocaprosista.

    A escribir los de letras que pa esos semos criados.

  3. 4 torticer@ Noviembre 10, 2007 a las 7:34 pm

    toma piedrolo, para apoyar a la generación “bocaprosista” he escrito esta cosilla:

    La construcción de la mirada.

    Consumo mis días con normalidad: polen, pornografía y poleo-menta. Salgo de casa con el turbo después de una ducha y dos tostadas, un café sin cafeína y cinco cigarros bajos en nicotina. A cañón: soy el hombre bala. La mañana después de perpetrar un asesinato siempre llevo una enorme sonrisa puesta, la gente en el autobús se preguntará si follé anoche, mas no podré leer la curiosidad en sus rostros: el mundo es más amable sin gafas ni lentillas; las personas, más simpáticas cuando llevas un cañón de asalto en las manos, ¡dónde va a parar!. La poli, dicen los telediarios, me pisa los talones, y yo me pregunto como tienen a un tío tan malo haciendo los retratos robot, les distrae y me destruye. Intentan buscar pistas cifradas en la escena del crimen como si mis actos fueran un problema de matemáticas de instituto y no acaban de darse cuenta de que estas cosas no se resuelven, más bien se disuelven, si quieren llegar a pillarme deben desplazarse a lo inefable, a lo indeterminado: soy bueno tras una mirilla telescópica, pero soy aún mejor inventando pistas falsas. Embobado como un jubilado pegado a la valla viendo las escavadoras, con una cámara y el mundo a través del objetivo y una gabardina que me hace tener pinta de sospechoso allá por donde me muevo. Siempre regreso al lugar, siempre a la escena, como si fuera un escaparate me expongo bajo todos los focos y luego, comiendo con los obreros en los bares, finjo no conocerme. Cuando un dedo apunta al cielo el listo examina al dueño del dedo y luego, si acaso, echa una ojeada al cielo; el poder se ejerce dirigiendo o atrayendo la mirada, nuestra sociedad se construye sobre un amasijo de imágenes indescifrables y los consiguientes dolores de cabeza que ocasionan. Nos distraen y nos destruyen. Dios salve a las almas adictas a las aspirinas que yo sigo tomando el fresco (haciendo un sudoku) a la sombra de la guadaña. Si me ves no te pares.

  4. 5 chotiro Enero 13, 2008 a las 9:00 pm

    Pues aquí va uno mío. Responde a un hábito pasado, pero que de vez en cuando aún practico.

    “Atención, el próximo tren va a efectuar su entrada en la estación”

    Vistazo a izquierda, derecha y me lanzo al hueco, no vaya a ser que me lo quiten.
    Hoy, rubia con libro y pinta de interesante.Primero me ubico en su situación mental, con el Lobo estepario de Hesse como referente.Repaso su aspecto y vestimenta, e imagino sus gustos.
    Hasta aquí lo real. Ahora la imaginación. ¿Cómo estableceríamos contacto? Por supuesto lo clásico es el visual, pero es arrogante pensar que porque te devuelvan una mirada se van a interesar por ti. Mejor preguntarle por donde va en el libro. Una cosa llevaría a la otra y al final se convertiría en una bella historia de amor.
    “Próxima parada Pacífico” Vaya, se baja y no me ha dado ni tiempo… Bueno, me vale el al menos haberla amado unos segundos, nuestro trayecto común, y muchos meses imaginarios. Total… no volveré a verla, y para lo que nos conocíamos. Quizá podría haberle preguntado… Bueno… a ver…
    Pelirroja con auriculares que dejan intuir sus gustos musicales a todo el vagón y pintas de jevilona
    ¿Cómo esta vez…?

  5. 6 JFlynn Enero 20, 2008 a las 9:37 pm

    La Máscara de Oro

    El seductor argumento de la siguiente historia me lo relató mi gran amigo Bepo. De eso ya cincuenta largos años. Espero que ahora no se avergüence de esta tímida ejecución.

    Aquella tarde, yo vestía de negro y reclamaba aún la ausencia de mi padre. Hace tres horas que su fresco cuerpo residía bajo tierra.
    Estaba en el departamento. Recostado en mi sofá. Veía uno de esos tontos programas de farándula. – Odio los comerciales – pensé, así que decidí levantarme para reacomodar mi apartamento. De repente, escuché el sonido molesto del timbre. Me acerqué a la puerta cuidadosamente, vi que tras de ella se hallaba un mendigo. No le presté atención y me alejé hacia la cocina fingiendo mi ausencia. Fue inútil, pues el timbre no me dejaba tranquilo. Corrí hacia la puerta y sentí un deseo fortísimo de platicar con aquel extraño. El mendigo, para ser sincero, me recordaba a mi padre. Sus fisonomías eran insólitamente idénticas.
    Así que abrí la puerta. Era un hombre de baja estatura, tenía los pómulos de un color particularmente rojo. Lo que fascinó mi atención fue una gran argolla dorada que atravesaba su nariz. De pronto observé un gran orificio en el lóbulo de su oreja izquierda, el agujero lo rellenaba una piedra de esmeraldas. Caí en cuenta de que el agujero y la esmeralda se duplicaban del otro lado.
    Recordé que tenía pan y ciertos restos del almuerzo que pensé no le caerían nada mal, a aquel misterioso tipo.
    Durante la cena cruzamos una que otra palabra, que el tiempo se ha encargado de borrar. Al fin dijo: -Hace tiempo que ando de vago, recibiendo favores de extraños, he recorrido ya todo el territorio-. Empezó a llover.
    Entonces se despojó de sus andrajosas vestiduras y al hacerlo advertí que llevaba un camisón que parecía labrado en pan de oro. Al tiempo se le cayeron ciertas platerías metálicas. Me ordenó que las levantase.
    – ¿Por qué he de obedecerte? – dije.
    – Por que soy un rey – contestó.
    Una risa sarcástica se me escapó, creí que aquel tipo debía estar loco.
    – Soy el rey de Mogoya (mi padre también me hablaba de Mogoya; hoy en día la gente conoce a esa región con el nombre de Manabí) y pertenezco a la estirpe del sol – objetó.
    – Pues yo no creo en el sol – contesté.
    Repentinamente obtuvo de sus brillantes vestimentas una máscara dorada, una pieza que simulaba al astro rey, de una hermosura desbordante, sus rayos estaban estilizados como zigzagueantes serpientes cuyas cabezas se parecían a las de los hombres. En la parte central dos ojales y bajo esta una extraña figura, en forma de halcón, espléndidamente trazada.
    - Este es el Chunucare sagrado – me dijo. – no existe en el mundo pieza igual a esta – agregó.
    - ¿Puedo tocarla? – repliqué.
    Entonces la mascará de oro se acercó lentamente hacia mí, sentí con mis manos una forma fría y al abrir mis ojos vi una luz interminable. Luego de unos instantes me vi cubierto de un chaleco de oro, era el mismo que llevaba el mendigo, pendientes del color de la esmeralda adornaban mis orejas. Tenía una corte real a mi servicio, y a un reino entero para satisfacer mis apetitos. Estaba rodeado de miles de mujeres exuberantes, todas eran mías. Entonces la máscara se retiró de mi rostro.
    - Mientras esté en mis manos el Chunucare de oro seré rey – dijo aquel vagabundo al que hoy tanto aborrezco.
    En aquel momento sentí una ambición incontrolable sobre la posesión de esa increíble pieza y de convertirme en rey. Así que me acerqué a la alacena. Me armé con el cuchillo más afilado y lo sorprendí por las espaldas. Sin más, le hundí esa navaja varias veces en sus entrañas. El vagabundo cayó enseguida así mismo lo hizo la máscara de oro, señalé aquel lugar y me apresuré en deshacerme del cadáver. Regresé por mi ansiada pieza, pero ya no estaba. Había desaparecido. No la encontré. Hace tiempo que sigo buscándola.

  6. 8 chotiro Marzo 7, 2008 a las 8:09 am

    Este vídeo va para el Oso tube, me lo ha recomendado mi amiga Elena, así que si lo pones hazle mención por habernos regalado tan maravilloso a la vez que tan cruel momento.

    http://www.youtube.com/watch?v=E7uAjH3Lv-8

    Saludos

  7. 9 generacionbocapocista Junio 25, 2008 a las 4:52 pm

    Soy el joey:
    Te envío unos apuntes que tomé en clase al principio de curso…los he leido hoy, día 25 de junio de 2008, y me he descojonado de las cosas que pues entre veras y burlas…haz con ellos lo que te plazca

    MANIFIESTO SOBRE LA HISTORIA COMO CIENCIA (EXTRACTO DE LOS APUNTES DE LA ASIGNATURA MÉTODOS Y TECNICAS DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA, CORRESPONDIENTES AL DÍA 19 DE OCTUBRE DE 2007).

    ¿Se ha aplicado Annales del todo, se han alcanzado sus objetivos íntegramente? No del todo. La comprensión de la historia, del pasado, no se ha alcanzado, no existe el método, se está en su loca búsqueda, en una carrera mortal en la que los historiadores, sociólogos, lingüistas, al volante de sus furiosos carros van a por una meta difusa y disociada, incluso bipolar
    ¿Existe el pasado?, ¿si?….¡¡¿a cuánto el kilo?!!….¡¡cómo!! ¿Qué no se puede pesar?, es etéreo, más que es, fue, hay que reconstruirlo, de modo que estudiamos algo que no observamos in situ. En este sentido un estudioso de hormigueros nos saca ventaja. En el caso de la historia alto medieval la escasez de fuentes es alarmante, peligrosa… ¡mal, fatalidad! El presente es acaso el único testimonio vivo del pasado, ese pasado escurridizo, cabroncete, al que se le da una utilidad actualmente….¿qué es la vida?, un frenesí, ¿qué es la vida?, una ilusión, una sombra, una ficción, y todo bien es pequeño, que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
    El pasado es reincidente, si, como el grupo de cutre punk español. Sartre, Camús, Faulkner…todos han reflexionado sobre el pasado: “casi es”, “un lujo de propietario” (entendido esto como que nos llegan testimonios privilegiados, esto es, de los grupos más favorecidos). Por ejemplo, carecemos de testimonios directos de los parias, de los pobres, de los animales… ¿quién hace una historia de las gallinas, de los asnos, del silencio, una historia sin testimonia?
    Los testimonios falsean, pero también lo hacen los historiadores, sobre todo los más falsarios. Hay que hacer crítica de fuentes primarias, secundarias y terciarias. Por ejemplo, dicen que Enrique IV era un picha floja, un gayer, un güayaber que murió con las botas puestas en su catre, y resulta que esta imagen proviene de las crónicas escritas en época de Isabel I para legitimar su golpe de estado. Ahí, y no en otro momento, empezaron las corridas de toros, la fiesta nacional por excelencia.
    Tiene el historiador un discurso inherente que le hace adelantar juicios, razonamientos desviados, turbios, noches oscuras bajo los efectos de líquidos tóxicos, sustancias abruptas, precipicios, fondos abisales, denuncias por escrito, notas a pie de página que escapan a toda comprensión, letras que bailan, textos que nos desafían con una lógica cambiante, sinuosa, difusa, vacante, banquista. ¿Pueden los ecos mostrar la verdad de aquello de lo que son reflejo? “A medias”, “en entretelas”, “sólo de forma especular”, “sólo si suenan con amor”…estas son algunas de las respuestas que han lanzado mis compañeros a la pregunta de la profesora. Ello me sugiere hiatos y diptongos.
    Es un error creer en la “normalidad”, indagar el pasado procurando entenderlo con la peligrosa herramienta del sentido común, porque el dicho sentido es traicionero, fluye como los ríos, pero a veces es estático como las piedras, cantarín como los pájaros cuando quiere, silencioso y brumosos cuando gusta, ora amoroso, ora distante y altivo.


Escribe un comentario




Tus relatos

Deja tu pequeña aportación literaria en la pestaña "tus relatos". Los mejores serán publicados en la página principal.

Entradas

  • 2,221 hits

Posts Más Vistos

  • Ninguno

Flickr Photos

Fotocaberna 2

Fotocaberna 3

More Photos