La Mascara de Oro

El seductor argumento de la siguiente historia me lo relató mi gran amigo Bepo. De eso ya cincuenta largos años. Espero que ahora no se avergüence de esta tímida ejecución.

Aquella tarde, yo vestía de negro y reclamaba aún la ausencia de mi padre. Hace tres horas que su fresco cuerpo residía bajo tierra.
Estaba en el departamento. Recostado en mi sofá. Veía uno de esos tontos programas de farándula. – Odio los comerciales – pensé, así que decidí levantarme para reacomodar mi apartamento. De repente, escuché el sonido molesto del timbre. Me acerqué a la puerta cuidadosamente, vi que tras de ella se hallaba un mendigo. No le presté atención y me alejé hacia la cocina fingiendo mi ausencia. Fue inútil, pues el timbre no me dejaba tranquilo. Corrí hacia la puerta y sentí un deseo fortísimo de platicar con aquel extraño. El mendigo, para ser sincero, me recordaba a mi padre. Sus fisonomías eran insólitamente idénticas.
Así que abrí la puerta. Era un hombre de baja estatura, tenía los pómulos de un color particularmente rojo. Lo que fascinó mi atención fue una gran argolla dorada que atravesaba su nariz. De pronto observé un gran orificio en el lóbulo de su oreja izquierda, el agujero lo rellenaba una piedra de esmeraldas. Caí en cuenta de que el agujero y la esmeralda se duplicaban del otro lado.
Recordé que tenía pan y ciertos restos del almuerzo que pensé no le caerían nada mal, a aquel misterioso tipo.
Durante la cena cruzamos una que otra palabra, que el tiempo se ha encargado de borrar. Al fin dijo: -Hace tiempo que ando de vago, recibiendo favores de extraños, he recorrido ya todo el territorio-. Empezó a llover.
Entonces se despojó de sus andrajosas vestiduras y al hacerlo advertí que llevaba un camisón que parecía labrado en pan de oro. Al tiempo se le cayeron ciertas platerías metálicas. Me ordenó que las levantase.
– ¿Por qué he de obedecerte? – dije.
– Por que soy un rey – contestó.
Una risa sarcástica se me escapó, creí que aquel tipo debía estar loco.
– Soy el rey de Mogoya (mi padre también me hablaba de Mogoya; hoy en día la gente conoce a esa región con el nombre de Manabí) y pertenezco a la estirpe del sol – objetó.
– Pues yo no creo en el sol – contesté.
Repentinamente obtuvo de sus brillantes vestimentas una máscara dorada, una pieza que simulaba al astro rey, de una hermosura desbordante, sus rayos estaban estilizados como zigzagueantes serpientes cuyas cabezas se parecían a las de los hombres. En la parte central dos ojales y bajo esta una extraña figura, en forma de halcón, espléndidamente trazada.
– Este es el Chunucare sagrado – me dijo. – no existe en el mundo pieza igual a esta – agregó.
– ¿Puedo tocarla? – repliqué.
Entonces la mascará de oro se acercó lentamente hacia mí, sentí con mis manos una forma fría y al abrir mis ojos vi una luz interminable. Luego de unos instantes me vi cubierto de un chaleco de oro, era el mismo que llevaba el mendigo, pendientes del color de la esmeralda adornaban mis orejas. Tenía una corte real a mi servicio, y a un reino entero para satisfacer mis apetitos. Estaba rodeado de miles de mujeres exuberantes, todas eran mías. Entonces la máscara se retiró de mi rostro.
– Mientras esté en mis manos el Chunucare de oro seré rey – dijo aquel vagabundo al que hoy tanto aborrezco.
En aquel momento sentí una ambición incontrolable sobre la posesión de esa increíble pieza y de convertirme en rey. Así que me acerqué a la alacena. Me armé con el cuchillo más afilado y lo sorprendí por las espaldas. Sin más, le hundí esa navaja varias veces en sus entrañas. El vagabundo cayó enseguida así mismo lo hizo la máscara de oro, señalé aquel lugar y me apresuré en deshacerme del cadáver. Regresé por mi ansiada pieza, pero ya no estaba. Había desaparecido. No la encontré. Hace tiempo que sigo buscándola.

Por JFlynn

Oso Tube

Una sesión inverosimil. 

Historias de Metro

“Atención, el próximo tren va a efectuar su entrada en la estación”

Vistazo a izquierda, derecha y me lanzo al hueco, no vaya a ser que me lo quiten.
Hoy, rubia con libro y pinta de interesante.Primero me ubico en su situación mental, con el Lobo estepario de Hesse como referente.Repaso su aspecto y vestimenta, e imagino sus gustos.
Hasta aquí lo real. Ahora la imaginación. ¿Cómo estableceríamos contacto? Por supuesto lo clásico es el visual, pero es arrogante pensar que porque te devuelvan una mirada se van a interesar por ti. Mejor preguntarle por donde va en el libro. Una cosa llevaría a la otra y al final se convertiría en una bella historia de amor.
“Próxima parada Pacífico” Vaya, se baja y no me ha dado ni tiempo… Bueno, me vale el al menos haberla amado unos segundos, nuestro trayecto común, y muchos meses imaginarios. Total… no volveré a verla, y para lo que nos conocíamos. Quizá podría haberle preguntado… Bueno… a ver…
Pelirroja con auriculares que dejan intuir sus gustos musicales a todo el vagón y pintas de jevilona
¿Cómo esta vez…?

Por Chotiro

Oso Tube

Que sustaco se mete el pobre animal. 

Oso Tube

Una sesión más de broadcast by osito.

Rodeados de cajas bobas

Dichosa televisión, que fue, en su momento, la reina de estos artilugios. La pionera y la más grande de las cajas bobas está siendo destronada, echada a empujones del lugar que le corresponde, aunque ya nadie dude y guarde fé de los prodigios que este aparato hizo sobre las mentes de aquellos que en su seno se criaron. Ha llegado la era de internet, y tristes se quedan los que de esta red no saben hacer uso, tristes porque han de conformarse con lo que otros quieren que vean, invadidos por la publicidad y los productos, los programas del corazón y demás programas en la escaleta que esta red ha anticuado.

Ahora vemos lo que nos place, buscamos por ejemplo, y muchos podemos da fe de ello, cosas como tetitas francesas, relatos solo sobre osos, tomar el sol en Madrid, y sobre todo porno, putas, pornstars y cualquier palabra que la imaginación relacione con sexo. A saber de Ezú tio, haz un derrape, pero Ezú tio qu’has hecho, y muchos golpes de diversas índoles, de freaks de internet y pequeñas dosis de programas, de tomas ridiculas y torpezas galopantes. Hoy vemos lo que queremos, sin que los demás puedan reirse de ello, opinar que es basura o que tenemos un gusto pésimo.    

¿Quiere esto decir que hemos pasado de consumir telebasura a consumirla bien a gusto? ¿Quiere esto decir que nos encanta ver mierda tenga la forma que tenga?
¿Quiere esto decir que el oso tube es y puede ser considerado como gena?
En absoluto, el oso tube es una sección de mucho exito.

Visita, si no quieres ser víctima del mal del internauta, madrid planning weekend.

Los hombres de ciudad

Los hombres de ciudad no tienen rostro.
Tienen ojos pero están ciegos de ira,
Tienen olfato para negocios y rapiñas,
Tienen tacto para las huidas,
Tienen gusto de permanecer anónimos,
Tienen oído que todo es mentira.

Los hombres de ciudad están perdidos.
Tienen ojos pero están llenos de odio,
Tienen olfato para las huidas,
Tienen tacto para negocios y rapiñas
Tienen gusto por la mentira
Tienen oído que son anónimos.

Un poema escrito hace muuuuuuucho tiempo


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